martes, 28 de febrero de 2012

No queremos la revolución de los trabajadores, queremos la revolución de los individuos.

Extraído de culmine


recibimos y publicamos:  artículo desde Colombia
Partamos del principio de que el que no ejerce el medio de la acción directa de uno u otro modo está realmente cómodo con la situación en la que vive y tiene miedo de perder su miserable vida de espíritu siervo es decir que cuando un trabajador no actúa contra su miseria, se revela y por ultimo empieza a atacar al sistema que le somete y todo lo que hace es esperar a que sus acciones sean aplaudidas por una masa deforme y manipulada que supuestamente quiere hacer una revolución, está dejando que su percepción individual del mundo sea manejada por un partido o por una serie de personas que dicen ser los ordenadores sociales de la revolución, que les marcan unas directrices morales que muchos de ellos no rompen por
cuestiones históricas y de principios por los fines que quieren alcanzar con dicha revolución llámeseles poder, tierra, sociabilidad de los medios de producción, etc. Las condiciones en las que entra el trabajador como individuo a tomar parte dentro de la discusión es fundamental, ya que éste no mira la infinidad de opciones y de formas de pensar con las cuales le puede dar una explicación a su vida de una manera más coherente que con la teoría de la lucha de clases, por tanto esta teoría se le convierte en una creencia y parece que nunca hubiera salido del cristianismo y que realmente no poseyera un espíritu crítico el cual es el punto fundamental en el cual se debe fundamentar el análisis de las situaciones que rodean al individuo.
La revolución por la que abogo es por la cual las personas como individuos libremente organizados es decir en una contra total a la autoridad hagan del estado una hoguera, que se encarguen de destruir, de sofocar y de quemar todas las convicciones y las barreras morales que nos mantienen encadenados, que no tengan proyectos quiméricos para el futuro más que liberarse del malestar que generan las masas y la autoridad ética que imponen; cuando esto haya finalizado empezará el proceso de construcción libre entre las individualidades que se agrupan para la defensa de las libertades y autonomía de pensamiento y de acción.
Es por lo tanto la hora de actuar, de conspirar, de atacar, de revelarse contra los poderes que son supuestamente legítimos como institución, hagamos que sus fuerzas de seguridad no se sientan tan seguras, utilicemos el terror como ellos lo utilizan con nosotros, digamos a sus oídos que sus días de abundancia están contados, expropiemos su dinero como medio para nuestros fines, utilicemos las armas como el papel y el lápiz para liberar y las bombas para dejar el eco en su cabeza de que no somos pocos y estamos dispuestos a ganar todo, ya que no tenemos más que una vida que se quita las cadenas para gritar solidaridad, que sepan que para los anarquistas no es cosa solo de palabra y que no contemplamos perder como una posibilidad.
Por último queremos decirles a los amigos en Grecia, Argentina, Indonesia, Chile, Italia y en todo el mundo que no están solos, que nosotros tampoco descansaremos hasta que veamos caerse con fuerza y júbilo las cadenas, los muros y las rejas de las prisiones en donde tienen recluidos a algunos de ustedes por ser libres-pensadores consecuentes, creemos que la solidaridad es el arma más valiosa que tenemos y que no debemos dejar perder, por eso esto es un grito de guerra contra el estado y la autoridad, contra los que nos oprimen y nos engañan, es así como desde Colombia les enviamos un saludo lleno de cariño y amistad, tomando parte en la discusión y en la acción que será la génesis de todo lo que nos propongamos a hacer.
¡Libertad es nuestro grito de guerra!

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